lunes, 9 de agosto de 2010
24.06.2007
Érase una vez que se era una princesita cuyo sueño era encontrar a su príncipe azul. Ella buscaba, y buscaba, y buscaba... pero nada más que encontraba ranas en su camino que se hacían pasar por príncipes... Y la princesita entristeció tanto, tanto, tanto que perdió su corona y todo se nubló. Pero un día conoció a alguien que le devolvió la esperanza y la ilusión, y creyendo que esa rana se convertiría en príncipe... ¡la besó! Pero no se convirtió en príncipe, y la princesita volvió a entristecer... y su reino se volvió cada vez más nublado. Aunque un pequeño rayo de luz hacía que la pequeña princesita no perdiera la esperanza. Cada día que pasaba ella soñaba con estar a su lado, y cada noche lloraba porque su sueño estaba roto. Y así, poco a poco, la princesita perdió su reino casi sin darse cuenta... Pero le daba igual. No podía estar con él y eso era en lo único que pensaba. Pobre princesa. Tan triste... con el corazón roto... Y sin darse cuenta la vida pasa y no vuelve. Sin darse cuenta aún le queda mucho por vivir, por aprender, por conocer, por sentir.... sin saber que tal vez, en algún lugar, haya alguien que esté como ella y al preguntarle por qué está así, su respuesta será "Porque mi princesa está triste y yo no la puedo ayudar."
En mis sueños sigues siendo la princesa de mi reino "Soledad" - 25.04.2007
Y soñando contigo me convertí en princesa otra vez. Recuperé mi corona, mi sonrisa... Mi reino era tu cuerpo, tus labios saciaban mi sed, tus brazos eran mi abrigo, tu cuerpo se fundía con el mío. Tu mirada iluminaba mi camino, tu voz era música para mis oídos, en tu corazón estaba el mío. Y desperté. Y mi reino quedó destruido, mi sed podía conmigo, me quedé sin abrigo, mi cuerpo y mi alma quedaron vacío. La oscuridad reinaba en mi camino, no había música, sólo infernal ruido, y mi corazón... mi corazón quedó en el olvido. ¿Me dejarás alguna vez ser princesa?
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