Y los defectos, por grandes que sean, se convierten en nimiedades. Y las virtudes, por pequeñas que sean, se vuelven características imprescindibles en cualquier ser humano digno de ser querido. Y esperas, y desesperas, porque ves que le puedes perder. Harías y darías cualquier cosa, la que sea, con tal de evitar que eso suceda.
Es en ese momento, en ese preciso instante y no otro, que te das cuenta lo que sientes y cuán grande es. Y lo intentas todo. Porque le quieres, porque ves que sin él tu vida no tiene sentido. Porque él es tu sonrisa, tu aliento, tu apoyo, tu alma. Él es la persona más importante que has conocido, tu razón de existir. Él, y no otro, ha sido el elegido por tu corazón, y si él se va, tu corazón se parte.
"Es demasiado frío este momento cuando siento que te pierdo" (Amaral)
