lunes, 29 de agosto de 2011

Furia.

Rabia. Ira. Odio. Despecho. Asco. Enfado. ¡Maldición!

Y finges. Finges que te importa. Finges que te alegras. Finges que no te molesta. Finges que eres fuerte. Finges que puedes con todo. Finges que no te afecta en absoluto.

Y mientes. Mientes por un momento. Mientes en un par de frases. Mientes con tu sonrisa. Mientes con tu mirada. Mientes por orgullo. Mientes como un bellaco. Mientes en su cara.

Y recapacitas. Porque él no es nada tuyo. Porque sólo fue un momento. Porque ante todo eres su colega. Porque eres madura. Porque si él es feliz así, ¿quién eres tú para impedírselo? Porque no es el único. Porque tu actitud ya cambió. Porque ahora piensas sólo en ti. Porque la vida es demasiado corta para perderse los buenos momentos y centrarse sólo en los malos.

Y pasas. Pasas de él. Pasas del otro. Y del otro. Pasas de este. Y de aquel. Pasas de ese bombón. Y de ese que te pone a mil. Pasas de todos, menos de la persona más importante: TÚ.

jueves, 25 de agosto de 2011

¿Cómo te gustan los besos?

Lentos, suaves, delicados, sintiendo cada milímetro de su piel, y al mismo tiempo apasionados, vibrantes, fuertes, como si echáramos un pulso, como si bailáramos un tango con nuestros labios, ardientes, lujuriosos, llenos de deseo, juguetones, únicos, irrepetibles, inolvidables, de esos que se para el tiempo, que te hacen perder la consciencia y no sabes dónde estás ni qué hora es y, si me apuras, se te olvida hasta tu nombre; de esos que cuando los recuerdas automática e inconscientemente acaricias con tus dedos tus labios añorando ese momento... y sonríes. Tienen que ser dulces, sin prisa, sin pausa, que te hagan estremecer, de esos que te hacen sentir esas mariposas en el estómago. Inocentes pero pícaros, atrevidos, robados, imprevistos, que te dejen sin aliento, que te hagan enloquecer. Que sean de los que te callan, de los que te hacen sonreír, de los que te hacen parecer la protagonista de la historia más romántica jamás contada, pero también la de la historia más salvaje, sensual y apasionada jamás vivida. Tienen que ser prohibidos, tentadores. De esos que no vuelven, porque son tan mágicos que no tienen comparación, no hay dos iguales.

jueves, 4 de agosto de 2011

Me gustas en naranja porque estás como ausente

Me gustas en naranja porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi zumbido no te toca,
parece que  la sesión se te hubiera cerrado
y parece que la conexión estuviera como loca.

Como todas las listas están llenas de contactos
emerge tu ventana, llenas mi lista,
guiño de ensueño, te pareces a mi msn,
y te pareces las palabras Windows Vista.

Me gustas en naranja y estás como ausente,
y estás como zumbándome, emoticono en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi zumbido no te alcanza:
déjame que chatee con el msn tuyo.

Déjame que te hable por el msn,
rápido como el ADSL, robando wifi al vecino.
Eres como el inicio de sesión, lenta y costosa,
tu conversación no es de RAE, con abrevituras y guiños.


Me gustas en naranja porque estás como asuente,
distante y no disponible como si te hubieras ido.
Un zumbido entonces, un emoticono bastan,
y estoy alegre, alegre de que estés conectada.


PD: "Me gustas en naranja porque estás como ausente" es un grupo de Facebook. Lo demás es invención mía. He aquí el link.