jueves, 24 de noviembre de 2011
Autobús 4
Ando. He decidido no correr esta semana. Estoy llegando donde el bus. Si corro un poco cojo el de en punto y no tengo que esperar al otro. Odio esperar en la parada del bus. Así que corro, aunque dije que no lo haría. Corro menos, pero corro. Llego cuando ya ha arrancado y está a punto de cerrar. "¡Hola!" Y me cambia la cara. Otra vez él. Creo que mi cara expresa que estoy realmente contenta de verle y no me lo esperaba. Como un niño en Reyes que recibe más regalos de los que pidió. "Casi casi, eh?" "Síii =) casiii!!!" Tercera fila al lado del pasillo. Sí, aquí le veo perfectamente. Y miro, y sonrío. Y me mira. ¿Me mira? Pero... ¿es que desde su espejo se ve todo el pasillo? Joder, ¡pues claro! Si no cómo va a ver quién va a bajar... Y vuelve a mirar... ¡Y otra vez! Y sonrío. Y me sonrojo levemente. Cruzamos miradas, y alguna sonrisa. Es tremendamente guapo. Me gusta. No sé dónde meterme. Mi cara me traiciona. Pero miro y sonrío. Llego a mi parada. Y hoy sí me giro. Y ahí está él, mirándome, y sonriendo. Así da gusto ir a trabajar en bus...
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