lunes, 9 de agosto de 2010
24.06.2007
Érase una vez que se era una princesita cuyo sueño era encontrar a su príncipe azul. Ella buscaba, y buscaba, y buscaba... pero nada más que encontraba ranas en su camino que se hacían pasar por príncipes... Y la princesita entristeció tanto, tanto, tanto que perdió su corona y todo se nubló. Pero un día conoció a alguien que le devolvió la esperanza y la ilusión, y creyendo que esa rana se convertiría en príncipe... ¡la besó! Pero no se convirtió en príncipe, y la princesita volvió a entristecer... y su reino se volvió cada vez más nublado. Aunque un pequeño rayo de luz hacía que la pequeña princesita no perdiera la esperanza. Cada día que pasaba ella soñaba con estar a su lado, y cada noche lloraba porque su sueño estaba roto. Y así, poco a poco, la princesita perdió su reino casi sin darse cuenta... Pero le daba igual. No podía estar con él y eso era en lo único que pensaba. Pobre princesa. Tan triste... con el corazón roto... Y sin darse cuenta la vida pasa y no vuelve. Sin darse cuenta aún le queda mucho por vivir, por aprender, por conocer, por sentir.... sin saber que tal vez, en algún lugar, haya alguien que esté como ella y al preguntarle por qué está así, su respuesta será "Porque mi princesa está triste y yo no la puedo ayudar."
En mis sueños sigues siendo la princesa de mi reino "Soledad" - 25.04.2007
Y soñando contigo me convertí en princesa otra vez. Recuperé mi corona, mi sonrisa... Mi reino era tu cuerpo, tus labios saciaban mi sed, tus brazos eran mi abrigo, tu cuerpo se fundía con el mío. Tu mirada iluminaba mi camino, tu voz era música para mis oídos, en tu corazón estaba el mío. Y desperté. Y mi reino quedó destruido, mi sed podía conmigo, me quedé sin abrigo, mi cuerpo y mi alma quedaron vacío. La oscuridad reinaba en mi camino, no había música, sólo infernal ruido, y mi corazón... mi corazón quedó en el olvido. ¿Me dejarás alguna vez ser princesa?
jueves, 13 de mayo de 2010
En un instante - Diciembre 2005
Luis estaba ahí sentado, sin levantar la mirada. Una lágrima le resbaló por la mejilla, pero siguió inmóvil, con la mirada fija en el suelo. Tenía la cabeza agachada y su respiración era pausada. Los brazos estaban apoyados en las piernas, con las manos entrelazadas como si fuera a rezar un rosario. No hacía más que darle vueltas a la cabeza, no paraba de pensar. ¿Por qué ese día? ¿Por qué en ese momento de sus vidas? Otra lágrima le resbaló por la otra mejilla. Por primera vez lloraba sin pensar en el qué dirán. Le daba igual si le veían o no, esa no era su máxima preocupación en ese instante. Cada vez que cerraba los ojos la veía, sentada en el parque con sus amigas, riéndose y sin preocuparse por nada. Llevaba una cinta de tela roja. Le iba bien con el pantalón deportivo rojo con una raya blanca en el lateral, la sudadera blanca con letras rojas y unas deportivas blancas. Llevaba puestos unos pendientes de aro grandes de plata y muchas pulseras, regalos de amigas y amigos algunos ya desaparecidos, otros lejos pero dentro de su corazón, otros de su barrio, de su instituto, de su grupo... Era una chica muy simpática, social, agradable, y muy guapa. Cuando la vio creyó ver un ángel. Tenía el pelo negro y los ojos verdes. Su sonrisa irradiaba una luz inmensa y su mirada lo decía todo sin necesidad de ninguna palabra. Era una chica muy alegre, divertida y risueña. Siempre ayudaba a los demás, hacía deporte, no fumaba ni bebía, tal vez una copa de vez en cuando... Era todo dulzura. Incluso en estos momentos conservaba su cara angelical...
Siguió recordando mientras, inevitablemente, de sus ojos brotaban lágrimas sin cesar. Recordaba el olor de su pelo, la suavidad de su piel, su melodiosa voz. Recordaba la primera vez que hablaron, el momento en que un amigo en común les presentó y él sintió de repente como un pinchazo dentro de su corazón. Se había enamorado, lo sabía. Estaba convencido al cien por cien. Era perfecta. Por fin un día se decidió a pedirle una cita, y quedaron para ir a dar una vuelta. Fueron a un gran centro comercial y allí estuvieron toda la tarde: jugaron a los bolos, gastaron bromas, se rieron a más no poder... Fue una tarde estupenda. Y al final, cuando él la acompañó a casa, ella le besó. Fue un beso como en las películas: lento, suave, dulce... De los que no se olvidan nunca. Entonces, ella sonrió y sin decir nada se fue. Quedaron más días y, comprendiendo que se había enamorado perdidamente de ella y que ella sentía algo por él en la forma de mirarle, en el beso, en el cruce de miradas... él decidió pedirle salir. Ella no dijo nada, simplemente le miró, pero eso fue más que suficiente para saber que estaban hechos el uno para el otro. Llevaban ya tres años maravillosos. Ese día era Nochevieja, una noche que debía ser mágica... En ese momento alguien habló, haciendo que Luis regresara de sus pensamientos. Era una mujer que hablaba con una de las enfermeras. Luis no prestó atención. Se miró la camisa. Estaba llena de manchas. No le importaba.
Durante un momento cerró los ojos y volvió a verlo todo. El coche, la carretera, otro automóvil de frente... y de repente no vio nada. Le volvió la imagen de cuando abrió los ojos de nuevo y vio allí a Elisa, su niña, su princesa. Estaba tumbada, inmóvil, con un charco de sangre a su alrededor. Se dio cuenta que tenía una herida profunda en el pecho así que, cogiendo su chaqueta y demás ropa que encontró, empezó a taponarle la herida y se dio cuenta que había alguien más. Era el otro conductor, justo el que chocó con ellos. La mitad de su cuerpo estaba fuera. Se había salido por la luna delantera. No sabía qué hacer, así que, mientras taponaba llamó al 112 y enseguida vino una ambulancia. Mientras iban en ella, Elisa, apenas sin aliento, pronunció dos palabras que jamás olvidará... TE QUIERO, y se desavaneció.
De repente abrió los ojos y el médico que les atendía le dijo:
- Lo siento, ella acaba de morir. El conductor del otro coche iba borracho y perdió el control. Murió en el acto. No hemos podido hacer nada por ella. La herida era muy profunda y grave y ha perdido mucha sangre. Lo siento, de verdad - y se fue.
Luis no supo cómo reaccionar. Cogió su chaqueta, se despidió de ella y se fue. A la mañana siguiente se lo encontraron en el mismo parque donde la conoció, donde se enamoró de ella perdidamente. Allí estaba, tumbado en el mismo banco donde la vio. Su corazón dejó de funcionar, se fue con ella. Había muerto de pena.
Siguió recordando mientras, inevitablemente, de sus ojos brotaban lágrimas sin cesar. Recordaba el olor de su pelo, la suavidad de su piel, su melodiosa voz. Recordaba la primera vez que hablaron, el momento en que un amigo en común les presentó y él sintió de repente como un pinchazo dentro de su corazón. Se había enamorado, lo sabía. Estaba convencido al cien por cien. Era perfecta. Por fin un día se decidió a pedirle una cita, y quedaron para ir a dar una vuelta. Fueron a un gran centro comercial y allí estuvieron toda la tarde: jugaron a los bolos, gastaron bromas, se rieron a más no poder... Fue una tarde estupenda. Y al final, cuando él la acompañó a casa, ella le besó. Fue un beso como en las películas: lento, suave, dulce... De los que no se olvidan nunca. Entonces, ella sonrió y sin decir nada se fue. Quedaron más días y, comprendiendo que se había enamorado perdidamente de ella y que ella sentía algo por él en la forma de mirarle, en el beso, en el cruce de miradas... él decidió pedirle salir. Ella no dijo nada, simplemente le miró, pero eso fue más que suficiente para saber que estaban hechos el uno para el otro. Llevaban ya tres años maravillosos. Ese día era Nochevieja, una noche que debía ser mágica... En ese momento alguien habló, haciendo que Luis regresara de sus pensamientos. Era una mujer que hablaba con una de las enfermeras. Luis no prestó atención. Se miró la camisa. Estaba llena de manchas. No le importaba.
Durante un momento cerró los ojos y volvió a verlo todo. El coche, la carretera, otro automóvil de frente... y de repente no vio nada. Le volvió la imagen de cuando abrió los ojos de nuevo y vio allí a Elisa, su niña, su princesa. Estaba tumbada, inmóvil, con un charco de sangre a su alrededor. Se dio cuenta que tenía una herida profunda en el pecho así que, cogiendo su chaqueta y demás ropa que encontró, empezó a taponarle la herida y se dio cuenta que había alguien más. Era el otro conductor, justo el que chocó con ellos. La mitad de su cuerpo estaba fuera. Se había salido por la luna delantera. No sabía qué hacer, así que, mientras taponaba llamó al 112 y enseguida vino una ambulancia. Mientras iban en ella, Elisa, apenas sin aliento, pronunció dos palabras que jamás olvidará... TE QUIERO, y se desavaneció.
De repente abrió los ojos y el médico que les atendía le dijo:
- Lo siento, ella acaba de morir. El conductor del otro coche iba borracho y perdió el control. Murió en el acto. No hemos podido hacer nada por ella. La herida era muy profunda y grave y ha perdido mucha sangre. Lo siento, de verdad - y se fue.
Luis no supo cómo reaccionar. Cogió su chaqueta, se despidió de ella y se fue. A la mañana siguiente se lo encontraron en el mismo parque donde la conoció, donde se enamoró de ella perdidamente. Allí estaba, tumbado en el mismo banco donde la vio. Su corazón dejó de funcionar, se fue con ella. Había muerto de pena.
Historia de amor - Noviembre 2005
Ayer por fin vi el amanecer desde el acantilado. ¡Qué maravilla! Esos rosas, púrpuras, naranjas... todos mezclados. Lo mejor fue que él estaba a mi lado, sonriente.
- Es precioso, ¿verdad? - dije en tono soñador.
- Casi tanto como tus ojos - me sonrió, y me dio un beso tan dulce que pensaba que sus labios eran miel. Me sentí como una abejita que se posaba en una delicada flor. Era la primera vez que sentía algo así. Nadie antes me ha hecho sentir nada parecido. Mi alma flotaba, y mi cuerpo dejó de estar en la tierra. Todo era como un sueño. Parecía todo tan irreal. Tenía miedo de despertar y que desapareciera mi ilusión, que se esfumara mi vida con él.
Me cogió entre sus brazos, apretó su pecho contra el mío, y finalmente me tumbó sobre la roca. Me besó en los labios, la cara, el cuello... Y llegó hasta el ombligo. En ese momento le paré. No quería llegar a más. Tengo tan sólo 16 años y todo esto es en parte nuevo para mí. Él lo entendió. Tiene 18 años pero no es como el resto. No va sólo a eso. Para él no es la primera vez. Volvimos a sentarnos y seguimos mirando al horizonte. Ahí estaba el mar, tan extenso como puedas imaginarte. Las olas rompían contra las rocas con un ritmo armonioso. Todo estaba en calma. Él me cogió de la mano y me susurró al oído "Te quiero". Al cabo de un rato nos levantamos y, cogidos de la cintura, nos fuímos al apartamento.
Habíamos alquilado un apartamento entre los dos para una semana. Supuestamente yo estaba en un campamento pero con el dinero del campamento me fui con él a la playa. Todo era perfecto: estaba de vacaciones con la persona que yo más quería justo en la fecha de nuestro primer aniversario, estábamos en la misma playa en la que me besó por primera vez, no tenía a nadie que me dijera qué tengo que hacer y qué no... Como ya he dicho, todo era perfecto... hasta que apareció mi ex.
Mi ex había vuelto... ¿Qué hacía ese ser tan malvado aquí? No podía creérmelo... ¿Por qué? Hacía un año y medio que lo habíamos dejado y seguía detrás de mí. Le había dicho miles de veces que me olvidara, que me dejara en paz... Yo ahora estaba mejor que nunca. Jamás me había sentido tan bien. Con mi ex sólo había discusiones y peleas. Nuestra relación se basaba en un día bien y seis mal. Así todas las semanas. Pero yo quería a mi pareja... o eso pensaba hasta que le conocí a él. Era un chico maravilloso. Era divertido, alegre, simpático, dulce, cariñoso, no le importaba lo que los demás dijeran. Jamás pensé que me enamoraría de alguien así, hasta que le vi. Al principio éramos muy amigos y yo nunca pensé que acabaríamos juntos. Me extrañaba en cierto modo la situación porque yo era una persona completamente distinta a él. Yo tenía unos gustos y él otros. Pero al cabo de un tiempo me di cuenta que sentía algo más por él y entonces descubrí mi verdadero "yo". Descubrí una persona totalmente distinta a como pensaba que era y, aunque al principio no sabía qué hacer, acabé gustándome y aceptándome. ¿Por qué iba a negar quién era? Hay que sentirse orgulloso de uno mismo, y eso es lo que hice yo.
Mi ex se acercó a mí pero hice como si nada. Yo no conocía a esa persona. Mi pareja sabía quién era mi ex, y no hizo muy buen gesto cuando, a lo lejos, percibió cómo ese ser que me había amargado durante meses se acercaba a mí con paso firme. Nos hicimos los suecos, como se suele decir, y seguimos a nuestro rollo. Un par de minutos después tenía a mi ex justo delante de mí.
- Vaya, menuda sorpresa. Tú por aquí. ¿Qué pasa? ¿Que no tienes ningún sitio mejor para ir? Porque ya te estás largando de aquí...
- Olvídame.
- ¿Cómo? ¿¿Después de todo lo que me hiciste?? Me dejaste por éste - dijo con un tono agresivo y señalando a mi novio.
- Tú me hiciste daño, lo dejamos y estuve un tiempo que lo pasé muy mal por tu culpa. Pero afortunadamente le conocí a él y con el tiempo descubrí quién soy en realidad, y no me arrepiento de ello. Ahora estoy mejor que nunca así que, olvídame. Tal vez si no hubieras sido tan mala persona ahora seríamos amigos... ¡¡Pero no!! Como te planté cara y dejé de ser tu perrito faldero ahora resulta que yo soy quien ha hecho el mal... Pues nada, tú verás. Pero ahora nos dejas en paz. Llevamos un año y no hemos discutido ni una vez. Estamos enamorados y queremos estar siempre juntos. Y eso no lo podrá evitar ni tú ni nadie...- dije con seguridad, plantando cara. Y nos fuimos. Pero en ese instante me di cuenta que me equivocaba...
Por la tarde fuímos a dar un paseo por la playa, con las olas dando en nuestros pies... Serían las nueve o así, cuando el sol empieza a esconderse tras el horizonte y se respira un ambiente de calma y tranquilidad. Íbamos cogidos de la mano, pero de repente y como si hubiera salido de la nada volvió a aparecer mi ex.
- ¿Qué haces aquí? - pregunté con un tono un tanto arisco.
- Lo que me da la gana, ¿o no lo ves?
En aquel instante miró a mi novio y sin pensarlo dos veces le escupió en la cara y le insultó.
- Eres un payaso y te vas a arrepentir de haberme quitado lo que era mío.
- ¿Perdona? - dije rápidamente - Yo no soy de nadie, y menos de un ser tan despreciable como tú.
En ese instante mi ex se giró hacia mí y me cruzó la cara. Mi novio, que siempre ha sido muy pacífico, no aguantó más y dio un empujón a mi ex, quien cayó de culo en la arena. Mi novio realmente no quería llegar a esa situación porque odia la violencia, pero no podía más y tuvo que explotar. Después del empujón me cogió de la mano y nos fuímos porque no queríamos más problemas. Fue entonces cuando ocurrió... Yo no ví nada pero lo oí... PUM!! PUM!! PUM!! PUM!! Y mi novio se desplomó. Giré la cabeza y grité. Alrededor de mi novio había un gran charco de sangre. Me agaché, intenté taponarle las heridas pero ya era inútil, me miró a los ojos y susurró "Te quiero". Cerró los ojos y expiró... Miré con desprecio a mi ex. Los ojos se me inundaron de lágrimas y mi ex no sabía qué decir ni qué hacer. Había matado a una persona sólo por celos... Se dio cuenta de ello y fue demasiado tarde.
- Yo... lo siento... yo no...
Se acercó hacia mí, me cogió la mano y me pidió disculpas.
- Con un "Lo siento" no solucionas nada - pude apenas decir mientras apartaba mi mano de las suyas. Besé a mi niño, que yacía muerto en el suelo. Yo estaba sin habla. Me acaban de arrancar la vida sin motivo ni razón. Él lo era todo para mí. Incluso por encima de mi familia, que no acaban de aceptar que estuviéramos juntos. Les resultaba extraño. Volví a mirar a mi ex y su mirada estaba vacía. Entonces cogí la pistola y lo hice mientras mi ex gritaba: ¡¡NOOOO!! ... PUM!! Y mi cuerpo cayó junto con el de mi novio. Siempre juntos. Le amaba, y él a mí.
No sé qué ocurrió con mi ex. Supongo que llegó la policía y fue detenida. Yo ahora estoy en un lugar mejor, donde no tengo que esconderme de nadie, donde se me acepta tal cual soy, junto a Salva, mi novio, mi vida, mi eternidad. Esta es mi historia, y mi nombre, por si alguna vez es recordada, es Marco.
- Es precioso, ¿verdad? - dije en tono soñador.
- Casi tanto como tus ojos - me sonrió, y me dio un beso tan dulce que pensaba que sus labios eran miel. Me sentí como una abejita que se posaba en una delicada flor. Era la primera vez que sentía algo así. Nadie antes me ha hecho sentir nada parecido. Mi alma flotaba, y mi cuerpo dejó de estar en la tierra. Todo era como un sueño. Parecía todo tan irreal. Tenía miedo de despertar y que desapareciera mi ilusión, que se esfumara mi vida con él.
Me cogió entre sus brazos, apretó su pecho contra el mío, y finalmente me tumbó sobre la roca. Me besó en los labios, la cara, el cuello... Y llegó hasta el ombligo. En ese momento le paré. No quería llegar a más. Tengo tan sólo 16 años y todo esto es en parte nuevo para mí. Él lo entendió. Tiene 18 años pero no es como el resto. No va sólo a eso. Para él no es la primera vez. Volvimos a sentarnos y seguimos mirando al horizonte. Ahí estaba el mar, tan extenso como puedas imaginarte. Las olas rompían contra las rocas con un ritmo armonioso. Todo estaba en calma. Él me cogió de la mano y me susurró al oído "Te quiero". Al cabo de un rato nos levantamos y, cogidos de la cintura, nos fuímos al apartamento.
Habíamos alquilado un apartamento entre los dos para una semana. Supuestamente yo estaba en un campamento pero con el dinero del campamento me fui con él a la playa. Todo era perfecto: estaba de vacaciones con la persona que yo más quería justo en la fecha de nuestro primer aniversario, estábamos en la misma playa en la que me besó por primera vez, no tenía a nadie que me dijera qué tengo que hacer y qué no... Como ya he dicho, todo era perfecto... hasta que apareció mi ex.
Mi ex había vuelto... ¿Qué hacía ese ser tan malvado aquí? No podía creérmelo... ¿Por qué? Hacía un año y medio que lo habíamos dejado y seguía detrás de mí. Le había dicho miles de veces que me olvidara, que me dejara en paz... Yo ahora estaba mejor que nunca. Jamás me había sentido tan bien. Con mi ex sólo había discusiones y peleas. Nuestra relación se basaba en un día bien y seis mal. Así todas las semanas. Pero yo quería a mi pareja... o eso pensaba hasta que le conocí a él. Era un chico maravilloso. Era divertido, alegre, simpático, dulce, cariñoso, no le importaba lo que los demás dijeran. Jamás pensé que me enamoraría de alguien así, hasta que le vi. Al principio éramos muy amigos y yo nunca pensé que acabaríamos juntos. Me extrañaba en cierto modo la situación porque yo era una persona completamente distinta a él. Yo tenía unos gustos y él otros. Pero al cabo de un tiempo me di cuenta que sentía algo más por él y entonces descubrí mi verdadero "yo". Descubrí una persona totalmente distinta a como pensaba que era y, aunque al principio no sabía qué hacer, acabé gustándome y aceptándome. ¿Por qué iba a negar quién era? Hay que sentirse orgulloso de uno mismo, y eso es lo que hice yo.
Mi ex se acercó a mí pero hice como si nada. Yo no conocía a esa persona. Mi pareja sabía quién era mi ex, y no hizo muy buen gesto cuando, a lo lejos, percibió cómo ese ser que me había amargado durante meses se acercaba a mí con paso firme. Nos hicimos los suecos, como se suele decir, y seguimos a nuestro rollo. Un par de minutos después tenía a mi ex justo delante de mí.
- Vaya, menuda sorpresa. Tú por aquí. ¿Qué pasa? ¿Que no tienes ningún sitio mejor para ir? Porque ya te estás largando de aquí...
- Olvídame.
- ¿Cómo? ¿¿Después de todo lo que me hiciste?? Me dejaste por éste - dijo con un tono agresivo y señalando a mi novio.
- Tú me hiciste daño, lo dejamos y estuve un tiempo que lo pasé muy mal por tu culpa. Pero afortunadamente le conocí a él y con el tiempo descubrí quién soy en realidad, y no me arrepiento de ello. Ahora estoy mejor que nunca así que, olvídame. Tal vez si no hubieras sido tan mala persona ahora seríamos amigos... ¡¡Pero no!! Como te planté cara y dejé de ser tu perrito faldero ahora resulta que yo soy quien ha hecho el mal... Pues nada, tú verás. Pero ahora nos dejas en paz. Llevamos un año y no hemos discutido ni una vez. Estamos enamorados y queremos estar siempre juntos. Y eso no lo podrá evitar ni tú ni nadie...- dije con seguridad, plantando cara. Y nos fuimos. Pero en ese instante me di cuenta que me equivocaba...
Por la tarde fuímos a dar un paseo por la playa, con las olas dando en nuestros pies... Serían las nueve o así, cuando el sol empieza a esconderse tras el horizonte y se respira un ambiente de calma y tranquilidad. Íbamos cogidos de la mano, pero de repente y como si hubiera salido de la nada volvió a aparecer mi ex.
- ¿Qué haces aquí? - pregunté con un tono un tanto arisco.
- Lo que me da la gana, ¿o no lo ves?
En aquel instante miró a mi novio y sin pensarlo dos veces le escupió en la cara y le insultó.
- Eres un payaso y te vas a arrepentir de haberme quitado lo que era mío.
- ¿Perdona? - dije rápidamente - Yo no soy de nadie, y menos de un ser tan despreciable como tú.
En ese instante mi ex se giró hacia mí y me cruzó la cara. Mi novio, que siempre ha sido muy pacífico, no aguantó más y dio un empujón a mi ex, quien cayó de culo en la arena. Mi novio realmente no quería llegar a esa situación porque odia la violencia, pero no podía más y tuvo que explotar. Después del empujón me cogió de la mano y nos fuímos porque no queríamos más problemas. Fue entonces cuando ocurrió... Yo no ví nada pero lo oí... PUM!! PUM!! PUM!! PUM!! Y mi novio se desplomó. Giré la cabeza y grité. Alrededor de mi novio había un gran charco de sangre. Me agaché, intenté taponarle las heridas pero ya era inútil, me miró a los ojos y susurró "Te quiero". Cerró los ojos y expiró... Miré con desprecio a mi ex. Los ojos se me inundaron de lágrimas y mi ex no sabía qué decir ni qué hacer. Había matado a una persona sólo por celos... Se dio cuenta de ello y fue demasiado tarde.
- Yo... lo siento... yo no...
Se acercó hacia mí, me cogió la mano y me pidió disculpas.
- Con un "Lo siento" no solucionas nada - pude apenas decir mientras apartaba mi mano de las suyas. Besé a mi niño, que yacía muerto en el suelo. Yo estaba sin habla. Me acaban de arrancar la vida sin motivo ni razón. Él lo era todo para mí. Incluso por encima de mi familia, que no acaban de aceptar que estuviéramos juntos. Les resultaba extraño. Volví a mirar a mi ex y su mirada estaba vacía. Entonces cogí la pistola y lo hice mientras mi ex gritaba: ¡¡NOOOO!! ... PUM!! Y mi cuerpo cayó junto con el de mi novio. Siempre juntos. Le amaba, y él a mí.
No sé qué ocurrió con mi ex. Supongo que llegó la policía y fue detenida. Yo ahora estoy en un lugar mejor, donde no tengo que esconderme de nadie, donde se me acepta tal cual soy, junto a Salva, mi novio, mi vida, mi eternidad. Esta es mi historia, y mi nombre, por si alguna vez es recordada, es Marco.
27.02.2005
Me gustaría ser pájaro
para poder volar,
llegar a lo más alto,
saborear la libertad.
Me gustaría ser pez
y viajar por el mar,
poder de una vez,
donde quisiera, ir de verdad.
Me gustaría ser viento
para poderte besar,
susrrarte "Te quiero"
y poderte tocar.
Me gustaría ser poema
para decirte una vez más
que aunque tú no me quieras
no te dejaré de amar.
Y a pesar de haberte ido de mi lado
y de que nunca volverás
eres lo mejor que me ha pasado
y no te olvidaré jamás.
para poder volar,
llegar a lo más alto,
saborear la libertad.
Me gustaría ser pez
y viajar por el mar,
poder de una vez,
donde quisiera, ir de verdad.
Me gustaría ser viento
para poderte besar,
susrrarte "Te quiero"
y poderte tocar.
Me gustaría ser poema
para decirte una vez más
que aunque tú no me quieras
no te dejaré de amar.
Y a pesar de haberte ido de mi lado
y de que nunca volverás
eres lo mejor que me ha pasado
y no te olvidaré jamás.
Morir por amor - 06.03.2002
Hoy he soñado contigo.
¡Te he tenido tan cerca!
Tú besabas mis labios
y yo, con cariño, te abrazaba.
Tú me decías "Te quiero"
y yo, alegre, te miraba.
Miraba tus ojos brillantes,
tus labios y tu cara.
Cogía tus manos suaves
y a mi cara las acercaba.
Veía tu sonrisa alegre
y sentía que me abrazabas.
Nuestros corazones se fundían
y nuestras almas se juntaban.
Yo ni me lo creía,
pero al decirme que me amabas
vi que aquello era verdad,
que no me mentiste en nada.
Pero de repente
dejé de sentirte cerca,
de ver tus ojos brillantes,
tus labios y tu cara.
Vi que te ibas lejos,
que me dejabas;
entonces desperté llorando
y al no ver tu cara
supe que era cierto lo que pasaba:
me habías dejado,
y mi llanto no cesaba.
Empecé a buscarte
y al ver que no te encontraba,
me di cuenta de una cosa:
que morí en mi pena ahogada.
Estaba en el cielo
esperando tu llegada.
¡Te he tenido tan cerca!
Tú besabas mis labios
y yo, con cariño, te abrazaba.
Tú me decías "Te quiero"
y yo, alegre, te miraba.
Miraba tus ojos brillantes,
tus labios y tu cara.
Cogía tus manos suaves
y a mi cara las acercaba.
Veía tu sonrisa alegre
y sentía que me abrazabas.
Nuestros corazones se fundían
y nuestras almas se juntaban.
Yo ni me lo creía,
pero al decirme que me amabas
vi que aquello era verdad,
que no me mentiste en nada.
Pero de repente
dejé de sentirte cerca,
de ver tus ojos brillantes,
tus labios y tu cara.
Vi que te ibas lejos,
que me dejabas;
entonces desperté llorando
y al no ver tu cara
supe que era cierto lo que pasaba:
me habías dejado,
y mi llanto no cesaba.
Empecé a buscarte
y al ver que no te encontraba,
me di cuenta de una cosa:
que morí en mi pena ahogada.
Estaba en el cielo
esperando tu llegada.
Acrónimo - 08.10.2004
Anoche lloré por ti;
No pude controlarme,
Distante estás de mí
Y no sientes lo que antes.
Te quiero ver y no puedo;
Estás con otra, ya lo sé;
Quiero besarte de nuevo,
Unirnos otra vez.
Ignorante fuí en su día,
Estúpidamente actué;
Recuerdo tu voz vida mía,
Olvidarte no podré.
Me pillé como una tonta;
Una tonta siempre seré;
Con el corazón te quise tanto;
Hasta mi muerte te amaré.
Ojalá leas el mensaje que aquí grabado te dejé
No pude controlarme,
Distante estás de mí
Y no sientes lo que antes.
Te quiero ver y no puedo;
Estás con otra, ya lo sé;
Quiero besarte de nuevo,
Unirnos otra vez.
Ignorante fuí en su día,
Estúpidamente actué;
Recuerdo tu voz vida mía,
Olvidarte no podré.
Me pillé como una tonta;
Una tonta siempre seré;
Con el corazón te quise tanto;
Hasta mi muerte te amaré.
Ojalá leas el mensaje que aquí grabado te dejé
Sólo tú (02.05.2004)
Hoy está lloviendo
y no lo quieres creer
pero las gotas que están cayendo
son mis lágrimas por tu querer.
Para mí ya no hay día que brille
ni sol que vuelva a iluminar
ese corazón vencido y triste
que por ti destrozado está.
Para mi ya no hay melodía
que en mi mente vuelva a sonar,
sólo tu voz, vida mía,
es lo único que puedo escuchar.
Para mí ya no existen versos
que yo pueda rimar;
tu imagen, sólo eso,
es en lo único que puedo pensar.
Intento hablar con cordura,
decir algo con sentido,
pero mi amor por ti es una locura
que me hace olvidar lo aprendido.
Y con estas palabras de cristal
que en este día escribo,
un sentimiento quiero expresar
aunque caiga en el olvido.
Y sabiendo que todo esto es tiempo perdido
y que nunca me escucharás,
no importa, ahora te lo digo:
Te quiero y no te olvidaré jamás.
y no lo quieres creer
pero las gotas que están cayendo
son mis lágrimas por tu querer.
Para mí ya no hay día que brille
ni sol que vuelva a iluminar
ese corazón vencido y triste
que por ti destrozado está.
Para mi ya no hay melodía
que en mi mente vuelva a sonar,
sólo tu voz, vida mía,
es lo único que puedo escuchar.
Para mí ya no existen versos
que yo pueda rimar;
tu imagen, sólo eso,
es en lo único que puedo pensar.
Intento hablar con cordura,
decir algo con sentido,
pero mi amor por ti es una locura
que me hace olvidar lo aprendido.
Y con estas palabras de cristal
que en este día escribo,
un sentimiento quiero expresar
aunque caiga en el olvido.
Y sabiendo que todo esto es tiempo perdido
y que nunca me escucharás,
no importa, ahora te lo digo:
Te quiero y no te olvidaré jamás.
Welcome!!
¡Bienvenidos a mi nuevo blog!
La verdad es que no es la primera vez que comienzo uno, pero sí espero que sea la primera vez que lo actualizo a menudo.
En este nuevo blog pretendo enseñarle al mundo virtual mis creaciones "literarias" desde hace tiempo (las que pueda irán detalladas con fecha) donde expreso lo que siento, lo que pienso, donde se refleja no sólo mi estado de ánimo si no que se puede llegar a ver en qué momento de mi vida me encontraba cuando lo escribí.
Cabe decir que no son nada del otro mundo, pero creo que es interesante leer lo que alguien escribió alguna vez en algún momento determinado porque no sólo te ayuda a conocer a esa persona si no que incluso te puedes llegar a sentir identificado.
Si por casualidad os tropezaráis con algún otro blog mío, avisar que parte de las entradas que publique serán gracias al típico "copiar y pegar" de otras entradas en otros blogs, pero también habrá entradas nuevas que iré escribiendo conforme lo vaya sintiendo.
Y bueno, sin más preámbulos os invito a que leais mi blog y comenteis si así os apetece. Se aceptan sugerencias, comentarios, críticas constructivas y sin anonimato...
Muchas gracias por dejaros caer por aquí.
Un abrazo y un beso,
Lulú.
La verdad es que no es la primera vez que comienzo uno, pero sí espero que sea la primera vez que lo actualizo a menudo.
En este nuevo blog pretendo enseñarle al mundo virtual mis creaciones "literarias" desde hace tiempo (las que pueda irán detalladas con fecha) donde expreso lo que siento, lo que pienso, donde se refleja no sólo mi estado de ánimo si no que se puede llegar a ver en qué momento de mi vida me encontraba cuando lo escribí.
Cabe decir que no son nada del otro mundo, pero creo que es interesante leer lo que alguien escribió alguna vez en algún momento determinado porque no sólo te ayuda a conocer a esa persona si no que incluso te puedes llegar a sentir identificado.
Si por casualidad os tropezaráis con algún otro blog mío, avisar que parte de las entradas que publique serán gracias al típico "copiar y pegar" de otras entradas en otros blogs, pero también habrá entradas nuevas que iré escribiendo conforme lo vaya sintiendo.
Y bueno, sin más preámbulos os invito a que leais mi blog y comenteis si así os apetece. Se aceptan sugerencias, comentarios, críticas constructivas y sin anonimato...
Muchas gracias por dejaros caer por aquí.
Un abrazo y un beso,
Lulú.
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