Hoy he soñado contigo.
¡Te he tenido tan cerca!
Tú besabas mis labios
y yo, con cariño, te abrazaba.
Tú me decías "Te quiero"
y yo, alegre, te miraba.
Miraba tus ojos brillantes,
tus labios y tu cara.
Cogía tus manos suaves
y a mi cara las acercaba.
Veía tu sonrisa alegre
y sentía que me abrazabas.
Nuestros corazones se fundían
y nuestras almas se juntaban.
Yo ni me lo creía,
pero al decirme que me amabas
vi que aquello era verdad,
que no me mentiste en nada.
Pero de repente
dejé de sentirte cerca,
de ver tus ojos brillantes,
tus labios y tu cara.
Vi que te ibas lejos,
que me dejabas;
entonces desperté llorando
y al no ver tu cara
supe que era cierto lo que pasaba:
me habías dejado,
y mi llanto no cesaba.
Empecé a buscarte
y al ver que no te encontraba,
me di cuenta de una cosa:
que morí en mi pena ahogada.
Estaba en el cielo
esperando tu llegada.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario