Ayer por fin vi el amanecer desde el acantilado. ¡Qué maravilla! Esos rosas, púrpuras, naranjas... todos mezclados. Lo mejor fue que él estaba a mi lado, sonriente.
- Es precioso, ¿verdad? - dije en tono soñador.
- Casi tanto como tus ojos - me sonrió, y me dio un beso tan dulce que pensaba que sus labios eran miel. Me sentí como una abejita que se posaba en una delicada flor. Era la primera vez que sentía algo así. Nadie antes me ha hecho sentir nada parecido. Mi alma flotaba, y mi cuerpo dejó de estar en la tierra. Todo era como un sueño. Parecía todo tan irreal. Tenía miedo de despertar y que desapareciera mi ilusión, que se esfumara mi vida con él.
Me cogió entre sus brazos, apretó su pecho contra el mío, y finalmente me tumbó sobre la roca. Me besó en los labios, la cara, el cuello... Y llegó hasta el ombligo. En ese momento le paré. No quería llegar a más. Tengo tan sólo 16 años y todo esto es en parte nuevo para mí. Él lo entendió. Tiene 18 años pero no es como el resto. No va sólo a eso. Para él no es la primera vez. Volvimos a sentarnos y seguimos mirando al horizonte. Ahí estaba el mar, tan extenso como puedas imaginarte. Las olas rompían contra las rocas con un ritmo armonioso. Todo estaba en calma. Él me cogió de la mano y me susurró al oído "Te quiero". Al cabo de un rato nos levantamos y, cogidos de la cintura, nos fuímos al apartamento.
Habíamos alquilado un apartamento entre los dos para una semana. Supuestamente yo estaba en un campamento pero con el dinero del campamento me fui con él a la playa. Todo era perfecto: estaba de vacaciones con la persona que yo más quería justo en la fecha de nuestro primer aniversario, estábamos en la misma playa en la que me besó por primera vez, no tenía a nadie que me dijera qué tengo que hacer y qué no... Como ya he dicho, todo era perfecto... hasta que apareció mi ex.
Mi ex había vuelto... ¿Qué hacía ese ser tan malvado aquí? No podía creérmelo... ¿Por qué? Hacía un año y medio que lo habíamos dejado y seguía detrás de mí. Le había dicho miles de veces que me olvidara, que me dejara en paz... Yo ahora estaba mejor que nunca. Jamás me había sentido tan bien. Con mi ex sólo había discusiones y peleas. Nuestra relación se basaba en un día bien y seis mal. Así todas las semanas. Pero yo quería a mi pareja... o eso pensaba hasta que le conocí a él. Era un chico maravilloso. Era divertido, alegre, simpático, dulce, cariñoso, no le importaba lo que los demás dijeran. Jamás pensé que me enamoraría de alguien así, hasta que le vi. Al principio éramos muy amigos y yo nunca pensé que acabaríamos juntos. Me extrañaba en cierto modo la situación porque yo era una persona completamente distinta a él. Yo tenía unos gustos y él otros. Pero al cabo de un tiempo me di cuenta que sentía algo más por él y entonces descubrí mi verdadero "yo". Descubrí una persona totalmente distinta a como pensaba que era y, aunque al principio no sabía qué hacer, acabé gustándome y aceptándome. ¿Por qué iba a negar quién era? Hay que sentirse orgulloso de uno mismo, y eso es lo que hice yo.
Mi ex se acercó a mí pero hice como si nada. Yo no conocía a esa persona. Mi pareja sabía quién era mi ex, y no hizo muy buen gesto cuando, a lo lejos, percibió cómo ese ser que me había amargado durante meses se acercaba a mí con paso firme. Nos hicimos los suecos, como se suele decir, y seguimos a nuestro rollo. Un par de minutos después tenía a mi ex justo delante de mí.
- Vaya, menuda sorpresa. Tú por aquí. ¿Qué pasa? ¿Que no tienes ningún sitio mejor para ir? Porque ya te estás largando de aquí...
- Olvídame.
- ¿Cómo? ¿¿Después de todo lo que me hiciste?? Me dejaste por éste - dijo con un tono agresivo y señalando a mi novio.
- Tú me hiciste daño, lo dejamos y estuve un tiempo que lo pasé muy mal por tu culpa. Pero afortunadamente le conocí a él y con el tiempo descubrí quién soy en realidad, y no me arrepiento de ello. Ahora estoy mejor que nunca así que, olvídame. Tal vez si no hubieras sido tan mala persona ahora seríamos amigos... ¡¡Pero no!! Como te planté cara y dejé de ser tu perrito faldero ahora resulta que yo soy quien ha hecho el mal... Pues nada, tú verás. Pero ahora nos dejas en paz. Llevamos un año y no hemos discutido ni una vez. Estamos enamorados y queremos estar siempre juntos. Y eso no lo podrá evitar ni tú ni nadie...- dije con seguridad, plantando cara. Y nos fuimos. Pero en ese instante me di cuenta que me equivocaba...
Por la tarde fuímos a dar un paseo por la playa, con las olas dando en nuestros pies... Serían las nueve o así, cuando el sol empieza a esconderse tras el horizonte y se respira un ambiente de calma y tranquilidad. Íbamos cogidos de la mano, pero de repente y como si hubiera salido de la nada volvió a aparecer mi ex.
- ¿Qué haces aquí? - pregunté con un tono un tanto arisco.
- Lo que me da la gana, ¿o no lo ves?
En aquel instante miró a mi novio y sin pensarlo dos veces le escupió en la cara y le insultó.
- Eres un payaso y te vas a arrepentir de haberme quitado lo que era mío.
- ¿Perdona? - dije rápidamente - Yo no soy de nadie, y menos de un ser tan despreciable como tú.
En ese instante mi ex se giró hacia mí y me cruzó la cara. Mi novio, que siempre ha sido muy pacífico, no aguantó más y dio un empujón a mi ex, quien cayó de culo en la arena. Mi novio realmente no quería llegar a esa situación porque odia la violencia, pero no podía más y tuvo que explotar. Después del empujón me cogió de la mano y nos fuímos porque no queríamos más problemas. Fue entonces cuando ocurrió... Yo no ví nada pero lo oí... PUM!! PUM!! PUM!! PUM!! Y mi novio se desplomó. Giré la cabeza y grité. Alrededor de mi novio había un gran charco de sangre. Me agaché, intenté taponarle las heridas pero ya era inútil, me miró a los ojos y susurró "Te quiero". Cerró los ojos y expiró... Miré con desprecio a mi ex. Los ojos se me inundaron de lágrimas y mi ex no sabía qué decir ni qué hacer. Había matado a una persona sólo por celos... Se dio cuenta de ello y fue demasiado tarde.
- Yo... lo siento... yo no...
Se acercó hacia mí, me cogió la mano y me pidió disculpas.
- Con un "Lo siento" no solucionas nada - pude apenas decir mientras apartaba mi mano de las suyas. Besé a mi niño, que yacía muerto en el suelo. Yo estaba sin habla. Me acaban de arrancar la vida sin motivo ni razón. Él lo era todo para mí. Incluso por encima de mi familia, que no acaban de aceptar que estuviéramos juntos. Les resultaba extraño. Volví a mirar a mi ex y su mirada estaba vacía. Entonces cogí la pistola y lo hice mientras mi ex gritaba: ¡¡NOOOO!! ... PUM!! Y mi cuerpo cayó junto con el de mi novio. Siempre juntos. Le amaba, y él a mí.
No sé qué ocurrió con mi ex. Supongo que llegó la policía y fue detenida. Yo ahora estoy en un lugar mejor, donde no tengo que esconderme de nadie, donde se me acepta tal cual soy, junto a Salva, mi novio, mi vida, mi eternidad. Esta es mi historia, y mi nombre, por si alguna vez es recordada, es Marco.
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