viernes, 29 de julio de 2011

3.

Adios a la tentación, ojos azules… por ahora. Y es que ya no coincidimos. La tentación se ha ido… por ahora; y espero que no vuelva. Me es incómoda la situación. Me es incómoda la continua lucha que se produce en mi mente. Me es incómodo su olor. Me es incómoda su presencia, saber que está cerca y tener por ello que ir con la cabeza gacha, para que mis tentados ojos no se crucen con los suyos tentadores. Me es incómodo ponerme nerviosa, no concentrarme, no poder pensar en otra cosa. Me es incómodo parecer tan fría. Pero es que, si no actúo así, puede ser peor. Y no quiero. Quiero a mi chico. No quiero hacerle daño. Sé que estoy rodeada de tentaciones, pero he de resistir. Lo que no sé es cómo a estas alturas, cuando un chico atractivo me mira o se dirige a mí aunque sea para decirme cualquier cosa normal (¿Me dejas pasar?, por ejemplo) ¡me pongo nerviosa! No es normal… y menos siendo yo. Vale que antes tampoco era de piedra, pero era más difícil perder el control de mi cuerpo. ¿Qué pasa? ¿Por qué ha cambiado eso? Tengo miedo de contar todo esto y que al final llegue a sus oídos… Más que nada porque estoy un poco contrariada y no quiere que se saquen las cosas fuera de contexto.


Tentación… tan cerca y tan lejos. Tentación… estás prohibida. Tentación… te deseo. Tentación… he de ser fuerte. Tentación… no me lo pongas más difícil. Tentación… ¡NO!

No hay comentarios:

Publicar un comentario